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LA POSTMODERNIDAD

La postmodernidad es un escenario donde se cuestiona la modernidad: la deshumanización y el deterioro ambiental, producto del tecnicismo, el desarrollismo, el racionalismo, el cienticismo, etc.

La cultura y la modernidad, podemos decir que en la actualidad, pleno siglo XXI y en la época llamada postmoderna, nosotros los venezolanos seguimos teniendo los mismos problemas complejos y deficiencias que teníamos en la época postcolonial.  En la actualidad, cuando se intenta crear una conciencia cultural nacional y tratar de que nos arraiguemos a ella, se nos cuestiona y juzga. 

Nuestro mayor problema sigue siendo la falta de memoria, la falta de conciencia e interés para volver la vista atrás y analizar e interpretar nuestro pasado para aprender de nuestros errores y asumirlos sobreponiéndonos a ellos, nos seguimos dejando influenciar por una cultura importada, desvalorizando y subestimando nuestros propios principios, debemos dirigir la búsqueda y comprensión de Venezuela desde dentro, desde cada uno de nosotros mismos, desde esa interioridad que será quien proporcione el seguimiento de nuestro proceso cultural como pueblo, como historia y como nación.  Vivimos en un país rico, con cierto nivel de avances tecnológicos y científicos, pero estó lejos de acercarnos a un propósito, nos envuelve en una gran incertidumbre, ya que tenemos dos corrientes que en vez de ir hacia una misma meta van por caminos paralelos: “lo que queremos y lo que tenemos” ó “el ideal de país y la realidad de país”.

La cultura ha pasado a ser lo último en explorarse y explotarse sin darnos cuenta que en ella se puede fomentar el desarrollo económico del país y a la vez contribuir de una u otra forma con el desarrollo social y moral de los ciudadanos; ya que está cruza todas las dimensiones del capital social de una sociedad y las personas pueden identificarse, hallar una identidad, crecer en conjunto y desarrollar una autoestima colectiva como pueblo y nación.

Debemos dejar de ser NO funcionales y comenzar hacer a crear nuestra propia modernidad, trazándonos objetivos y alcanzándolos, preparándonos más y mejor como seres humanos íntegros de pensamiento y acción, retomando patrones de conducta perdidos por el aumento de la vida acelerada que se lleva en ciudades modernas ó modernizadas.

 

Autores:
Beatriz Moreno C.I 12.841.856 / Dariana Mora C.I 6.297.945 / José Mora C.I 9.330.422 / Mailing Neira C.I 6.501.571 / Migberth Cella C.I 9.962.070 / Marcos Leal  C.I 6.902.644 / Yurmi Mujica C.I 10.475.267.

La viveza criolla

El estudio de las características que diferencian y a la vez definen a determinadas sociedades humanas respecto a otras, requiere de un análisis previo que permita su deslinde de las características propias del ser humano como especie. Es decir, se debe tener en cuenta que hay aspectos propios del ser humano presentes en toda sociedad humana cuyo estudio o clasificación no puede ser atribuido a una sociedad en particular como una característica propia.

 

En tal sentido, para hablar de la viveza criolla presente y bastante generalizada en la cultura del venezolano es preciso en primer lugar determinar si tal condición o característica es realmente propia de nuestra idiosincrasia, o si en realidad se trata de una condición inherente al ser humano independiente de la sociedad donde se desenvuelva. No obstante y a objeto de no entrar en un trabajo extenso por cuanto lo planteado es algo complejo de analizar, se consideró estudiar dicha característica dentro del contexto propio de la cultura del venezolano, sin perjuicio de que tal condición sea propia del ser humano como especie, pudiendo estar presente en toda sociedad en un menor o mayor grado de intensidad o generalidad.

 

Así, particularmente en el venezolano, la viveza criolla surge como un recurso distorsionado ante un Poder Público poco o casi nada eficiente en el manejo de las políticas públicas. En tal sentido, si una persona requiere tramitar determinado documento por ante cualquier aficiona del Poder Público, probablemente prefiera acudir a los servicios de algún gestor que acudir por sí mismo a solicitarlo, porque culturalmente estamos condicionados a que los tramites y procedimientos requeridos sean tan lentos e ineficientes que es más recomendable pagar con tal de ahorrarse tanto maltrato y pérdida de tiempo para lograr lo que sea requerido.

 

Esa conducta de acudir por vías diferentes a las establecidas o por los canales no regulares, es la práctica cotidiana que en Venezuela definimos como viveza criolla, conducta que de forma similar quizás ocurra también en otros países donde probablemente se le conozca con un nombre diferente.

 

La viveza criolla se ha extendido como conducta, aunque con la misma causa, a situaciones como el tráfico, el no hacer colas, el tratar de ubicar a algún amigo o conocido que lo ayude para resolver algo, sin acudir a la vía regular que a tal fin exista.

 

Obviamente, la viveza criolla es indeseable y muy molesta porque mediante ella se permite que sólo los vivos puedan lograr determinadas cosas que el resto de las personas no lo puedan hacer por los canales regulares, obligando a que la conducta por todos sabida como indeseada, sea asumida por fuerza mayor por mas venezolanos cada vez, al punto que hoy se considera adherida como una característica propia de nuestra cultura.

 

La solución está en nosotros mismos, y no precisamente con la consabida frase de que debemos ser mejor, que obviamente tiene que ser así, pero más aun, siendo cada día mas exigentes en cuanto al desempeño eficiente del Poder Público en la multiplicidad de tareas que tiene asignadas por la sociedad, y que en nuestra realidad criolla se ve acrecentada por la tendencia actual del Estado hacia el socialismo, razón por la cual extiende su acción a mas y mas actividades cada día, lo cual hace del Estado en Ente cada vez más denso, pesado y lento en su actuar que en virtud de la Ley de la Entropía se inclina peligrosamente hacia la ineficiencia, entrando en un círculo vicioso donde el ciudadano tendrá que ser cada vez más vivo para poder hacer efectivos sus cometidos o necesidades personales, a la vez que el Estado al crecer más, se haga mas ineficiente.

Autores: Beatriz Moreno C.I 12.841.856 / Darìana Mora C.I 6.297.945 / Josè Mora C.I 9.330.422 / Mailing Neira C.I 6.501.571 / Migberth Cella C.I 9.962.070 / Marcos Leal  C.I 6.902.644 / Yurmi Mùjica C.I 10.475.267.

LA HORIZONTALIDAD EN LA ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL DE LAS EMPRESAS PUBLICAS

Las empresas de hoy en día han venido cambiando de una estructura rígida y vertical a una estructura horizontal, ya que cuando existe una estructura vertical a medida que las organizaciones van aumentando en tamaño y complejidad, el modelo de mando y control comienza a sufrir modificaciones, es decir, se comienza a dificultar todas las tareas o actividades que se quieren controlar desde la cúspide, debido a que no existe una comunicación directa entre la alta gerencia y los ejecutivos de tercero y cuarto nivel, mucho menos empleados y obreros. Sus estrategias de negocios y flujo de órdenes son comunicados completamente de forma piramidal de arriba hacia abajo.

Toda esta estructura vertical trae como consecuencia un alto costo en el sistema, ya que el aparato gerencia crece demasiado en todos los niveles y se convierte en un sobre costo casi imposible de manejar.

Por otra parte, una empresa con muchos niveles jerárquicos no puede tener velocidad de respuesta, y es por eso que la mayoría de las empresas de hoy en día, por la necesidad de lograr resultados rápidos y eficientes, se vieron en la necesidad de reducir la comunicación vertical por una horizontal; y en lugar de las tradicionales comisiones de gerentes, hoy existen grupos de trabajo y equipos encargados de proyectos especiales que reúnen a personas de distintos departamentos, lográndose así mejores resultados.

Si las empresas públicas cambiarán su estructura organizacional de vertical a horizontal existiría  una comunicación directa y rápida en los procesos, las metas administrativas pudieran ser delegadas a niveles más bajos, los límites de los departamentos funcionales quedarían eliminados, la mayoría de los empleados trabajarían en equipos multidisciplinarios autodirigidos que mejorarían sustancialmente la eficiencia y velocidad en respuesta y toma de decisiones.

Autores: Beatriz Moreno C.I 12.841.856 / Darìana Mora C.I 6.297.945 / Josè Mora C.I 9.330.422 / Mailing Neira C.I 6.501.571 / Migberth Cella C.I 9.962.070 / Marcos Leal  C.I 6.902.644 / Yurmi Mùjica C.I 10.475.267.

El Quiebre

El Quiebre

En el concepto de quiebre se destaca lo central que es para la teoría del  rol  del observador. Es posible que un observador distinga en un quiebre oportunidades, otro dificultades y otro no vea ni siquiera el quiebre para este ultimo  el mundo sigue siendo transparente.

Un quiebre constituye la oportunidad de cambiar la perspectiva y descubrir por consiguiente nuevos ángulos en un fenómeno que creíamos conocidos y sin mayores posibilidades.

Cualquiera que trate de avanzar en un camino de crecimiento descubrirá tarde o temprano que el gran impedimento a su trabajo no se encuentra en los otros, sino en sí mismo. Descubrirá que sus tendencias espirituales y las inclinaciones de su ego no están en armonía, sino que son divergentes. El ego del quiebre busca lo transitorio, manteniéndonos polarizados en el mundo temporal, a pesar de que teórica o prácticamente estemos trabajando en alguna línea de crecimiento personal. Una y otra vez experimentamos la incapacidad de nuestro ego para someterse a la guía del maestro interior, del Yo Superior, para actuar revelando lo trascendente y no lo personal perecedero. El ego vive en y para lo temporal, mientras el núcleo que origina y sostiene nuestra vida - la chispa divina, el Yo Superior - permanece en lo intemporal y eterno, que es lo que quisiéramos alcanzar.

De ahí la dificultad de conciliar ambas posiciones, lo que produce la gran inquietud y aun las angustias más profundas que pueda experimentar el hombre que busca expandir su consciencia. Para ser en lo eterno, debe morir conscientemente en lo temporal. La conquista del punto de vista del Yo Superior, la polarización paulatina en nuestro núcleo superior de origen como resultado de la domesticación creciente del quiebre, es la meta e inspiración de todos los caminos de crecimiento.

 

Autores: Beatriz Moreno C.I 12.841.856 / Darìana Mora C.I 6.297.945 / Josè Mora C.I 9.330.422 / Mailing Neira C.I 6.501.571 / Migberth Cella C.I 9.962.070 / Marcos Leal  C.I 6.902.644 / Yurmi Mùjica C.I 10.475.267.

 

 

 

LOS CONSEJOS COMUNALES.

Son el medio que permite al pueblo organizado asumir directamente la gestiòn de las polìticas y proyectos, orientados a responder las necesidades y aspiraciones de las  comunidades en la construcciòn de una sociedad de equidad y justicia social.

Es la organizaciòn màs avanzada que se puede construir entre vecinos de una misma comunidad, para afrontar problemas comunes en lo social, en lo polìtico en lo econòmico, etc; desarrollando proyectos de hàbitat, complejos agro productivos, indutriales, granjas integrales, vialidad, nùcleos de desarrollo endògeno, factorìas, plantas procesadoras, viveros, centros recreacionales, etc.

Es la base sobre la cual se construye la democracia participativa y protagònica que plantea la Constitucion Bolivariana de Venezuela.

Los Consejos Comunales se encuentran inmersos en le quinto motor de la revoluciòn, llamado de esta misma manera como Explosion del Poder Comunal, y enmarcado en la democracia protagònica revolucionaria y socialista. Se trata de instancias de participaciòn comunitarias (integrantes de la misma localidad), la cual le permite a los habitantes organizados de un sector ejercer la gestiòn de las polìticas pùblicas, asi como el desarrollo de proyectos que satisfagan las necesidades y permitan la adopciòn de soluciones a las necesidades no atendidas de su propia colectividad.

Los principios fundamentales de los Consejos Comunales, se encuentran establecidos en la corresponsabilidad, cooperaciòn, solidaridad,transparencia, rendiciòn de cuentas,honestidad, eficacia, eficiencia,responsabilidad social control social, equidad, justicia e igualdad social y de gènero. Los recursos de los consejos comunales, provienen del Fondo Intergubernamental para la Descentralizaciòn (FIDES), de la Ley de Asignaciones Econòmicas Especiales (LAEE), de transferencias desde el Gobierno Nacional, las Gobernaciones y Alcaldìas.

Autores: Beatriz Moreno C.I 12.841.856 / Darìana Mora C.I 6.297.945 / Josè Mora C.I 9.330.422 / Mailing Neira C.I 6.501.571 / Migberth Cella C.I 9.962.070 / Marcos Leal  C.I 6.902.644 / Yurmi Mùjica C.I 10.475.267.